El Éxito de los Demás es tu Éxito
10 Abril 2009 par Johnny
Clasificado como Ley de Atracción, Pensamientos y Reflexiones, Sabiduría Eterna
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Carta de uno de nuestros lectores de México:
“Hola, soy Julián. Me he dado cuenta hace algún tiempo de que cuando a mi las cosas no me van muy bien, quiero que a los demás tampoco les vaya bien. Esto me ha hecho pensar mucho, pues no sé por qué me ocurre, y estoy seguro de qué no es correcto. Cualquier reflexión me ayudará a mejorar. Gracias.”
Lo siguiente es para Julián y para tantas pero tantas otras personas que viven según este patrón tan alarmante (sincerate contigo mismo/a si eres una de esas personas).
Hoy en día (quién sabe, tal vez siempre fue así) es notablemente común que las personas NO deseen lo mejor para sus semejantes. Puede que sea el factor envidia lo que esté detrás de este triste fenómeno, contaminando nuestro pensamiento y vaciándolo de amor. Pero por esta vez no hemos de referirnos al factor “interno”, sino más bien el “externo”. Aquí llegamos a la idea de “competencia”, un principio virtualmente impuesto por la cultura -en especial la muy reciente cultura capitalista- el cual tiene como finalidad enfrentar a los seres del mundo, en lugar de unirlos. ¿Por qué decimos a los “seres” y no los “seres humanos”? Porque esta cultura de naturaleza perversa en que vivimos nos ha hecho enemistarnos con todos los seres de nuestro entorno, con los animales, con todo objeto que no identifiquemos como “nosotros”. En lugar de aliarnos por naturaleza y buscar potenciar nuestro bienestar, nuestro éxito, vemos al otro como un adversario, alguien con quien estamos enfrentados por una especie de “territorio”.
Es grave, permitidme decirlo tan seriamente, el que cuando a tu amigo le va bien tú por dentro pienses que preferirías que no le fuera tan bien. Es imperioso que desde el instante en que terminas de leer e incorporar este artículo, comiences a programarte para alegrarte cada vez que te enteras que un amigo (o alguien que no lo es!) está teniendo éxito, porque ello -el propio pensamiento positivo- significará que TU estás compartiendo su éxito. Asimismo, cuando una persona te comente que las cosas no están saliendo demasiado bien para él/ella, entonces has de identificarte y dedicarle buena cantidad de la energía positiva de tu pensamiento para que su situación cambie, en lugar de silenciosamente alegrarte porque hay alguien a quien le “ganas”.
Recuerda: No hay bandos, hay un sólo equipo, y más allá de toda ILUSION, creada donde fuere, hace el tiempo que fuere, cuando a alguien no le va bien, entonces a tí no te va bien (no importa lo que indiquen tus números ni tu estado anímico de ese día), y cuando tu semejante está bien, ello significa que eres tú mismo/a la que está bien. Desde este momento, a grabar esta noción como un mantra, como una plegaria, pues es absolutamente clave para la ascensión.
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La Doctrina Secretia
3 Abril 2009 par Prophet
Clasificado como Herramientas, Pensamientos y Reflexiones
Tanto para nuestros lectores tradicionales, así como para los neófitos en la temática, traemos un resúmen/explicación/introducción/síntesis de los objetivos de Secretia, su doctrina, su visión, el espíritu de su comunidad, los avances en el estudio de la realidad y los métodos probados de superación personal, y una serie de términos y conceptos clave para comenzar y continuar el camino hacia la reprogramación.
Hoy sabemos (no, no es en absoluto obvio!) que somos sujetos aislados del universo, impotentes hacia un poder superior que sólo nos tiene como objetos, sino que con nuestra voluntad (comparable a la “chispa divina” que se menciona en el Génesis) podemos controlar -de modo similar a cómo lo propusieron hace tiempo los partidarios de la telequinesis, por ejemplo- los hechos y las energías que fluyen en nuestro campo vital. El poder de la mente es tan inmenso que determina nuestra vida, día a día, segundo a segundo, entonces, ¿cómo no habría de poder controlar de cierto modo el comportamiento de otros elementos en nuestra órbita, del mismo modo exacto en que se comportan los planetas en todo el universo conocido, a la vez que lo más pequeño conocido, los átomos, incluído su núcleo?
El hombre ha erigido a lo largo de su historia una serie de mitos que ha incorporado a su cultura y convertido en “verdades”, dotando de seguridad al individuo y evitándole numerosos temores básicos, pero pagando el precio de habitar una serie de ilusiones/mentiras peligrosamente comparables con la filosofía que presenta la película “Matrix”. En realidad, podemos decir casi con seguridad que no hay una máquina controlando a los seres humanos, pero sí que hay una mente, la mente de cada uno de nosotros, y por lo tanto la mente total, instruida a cada momento por una regla superior común, que nos obliga a vivir encerrados en una serie de supuestos sobre lo que es la verdad los cuales son en su mayoría por completo erróneos y innegablemente dañinos para la libertad y el desarrollo personal y grupal, y para vivir la vida con la intensidad que fue creada para vivirse. Uno de esos mitos es que el ser humano es en esencia diferente de todas las cosas que lo rodean; tiene más alma que los animales y las plantas (cuando en realidad todos los seres vivos, por no decir todos los seres del mundo) comparten una y la misma alma, y se ha convencido a fuerza de insistencia y adocrinamiento de que su constitución es cualitativamente diferente de la del resto de los elementos del universo (cuando en realidad estamos hechos de moléculas al igual que todo lo demás).
Pero otro de los grandes hitos de la cultura (y las instituciones que se crearon a fin de cuidarla de los iluminados que podían ver más allá de ella) radica en su capacidad de hacernos sentir que lo que somos es lo que somos y ese es el fin de la historia, que nuestras experiencias pasadas nos definen completamente, y que lo que somos en el momento presente es una sumatoria de una biografía y una personalidad, circunscribiendo la conexión con el instante actual a una experiencia mínima y secundaria. El yo construido socialmente esclaviza al potencial de desarrollar la conexión con una totalidad, y genera ansiedad y sufrimiento (casi siempre inexplicables) cuando se busca trascender.
De este modo, nuestra comunidad ha estado centrada en buscar esos puntos ilusorios, esas celdas invisibles, y desintegrarlas con el derretimiento de los mitos, a través del conocimiento interior y el análisis introspectivo de las constucciones personales, para encontrarnos con la realidad última de que volvemos a nacer a cada instante y que nuestro destino está muy lejos de haber sido escrito, y mediante el conocimiento de leyes y secretos guaradados a lo largo de los años fuera del alcance de las personas, podemos convertirnos literalmente en nuestros mejores y más abundantes sueños, curándonos de cualquier mal (espiritual o no) y aprendiendo a desaprender y luego aprendiendo a disfrutar sanamente de uno mismo, de su cuerpo, de las personas, a redescubrir el amor, la conexión, y por sobre todo a matar el cinismo intelectual que nos ha sido impuesto en nuestros años más jóvenes y conectarnos con nuestro lado intuitivo, nuestra positividad nata, la conexión con lo más alto.
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