A muchos se nos está olvidando vivir
19 Septiembre 2008 par Prophet
Clasificado como Pensamientos y Reflexiones, Sabiduría Eterna, Salud
Te recomiendo que le eches un vistazo a nuestro curso con SIMPLES METODOS PROBADOS para utilizar el poder de La Fuerza de Atracción y así adueñarte de tu destino definitivamente.
Disfruta de El Secreto de la Riqueza Absoluta con total garantia, y si no eres rico en todo sentido en poco tiempo, eres libre de devolvernos los materiales de estudio y te devolveremos tu dinero.
Si eres nuevo en Secretia, quizas quieras suscribirte a nuestro feed RSS . Gracias por tu visita!
Nota: Estos recordatorios sólo aparecerán las primeras veces que visites Secretia
Este buen articulo llego a mis manos. Fue escrito por Angela Marulanda. Bendiciones para todos.
Parece que estar constantemente de prisa se convirtió en un “modus vivendi”, a tal punto que muchas personas se sienten culpables cuando se toman unos minutos para descansar aunque estén exhaustas.
¿Pero, qué nos ha llevado a montarnos en esta especie de avión ultra sónico en el que todos viajamos incómodos pero nadie se puede bajar? Nos ha llevado el inmediatismo al que nos han acostumbrado las soluciones instantáneas que nos ofrece la publicidad y las historias del cine o la TV; la creencia de que “el tiempo es oro” que nos ha convencido de que cada minuto del día debe ser productivo; el cultivo del ego que nos anima a trabajar más para poseer más y aparentar más; la idea de que tener mucho equivale a ser más felices que pregona la cultura consumista y nos empuja a producir y gastar sin descansar.
Lo cruel es que en esta loca carrera finalmente logramos estirar el tiempo para hacerlo todo menos vivir, si por vivir entendemos compartir, reír, pasear, conversar, jugar, gozar o soñar.
El impacto que esta forma de vida tiene en la familia es funesto. Al andar a la carrera vivimos como ´volando por instrumentos´, es decir, concentrados en todo lo urgente por hacer, pero desconectados de lo que somos y sentimos. Y al no estar conectados con nuestros sentimientos es imposible establecer sólidos vínculos afectivos con nuestros seres queridos. Así, nuestras relaciones familiares se limitan a contactos superficiales, carentes de calidez, que por su trivialidad se desbaratan con cualquier tormenta.
El tiempo no puede seguir siendo nuestro enemigo. Lo necesitamos para formar la familia que soñamos tener. Hace falta tiempo para establecer lazos profundos con nuestro cónyuge porque éstos se tejen en los momentos compartidos sin más propósito que estar juntos; tiempo para ganarnos la confianza de nuestros hijos porque saben que sí estaremos a su lado cuando nos necesiten; tiempo para cultivar una buena comunicación porque estamos allí para que nos cuenten sus pesares cuando desean compartirlos; tiempo para formar su conciencia porque estamos tan presentes que nuestro proceder les muestra qué está bien y qué está mal; tiempo para alimentarles una fe sólida porque pueden ver cómo confiamos en Dios y así ellos también confiar en sus designios.

Vivir la vida a la carrera atropella las relaciones. La impaciencia, producto del afán por ganarle la carrera al reloj, impide que tratemos a nuestros hijos con el afecto que merecen. Hacer muchas cosas alimenta el ego pero deja morir de hambre el corazón. Llena la agenda pero destrozan la familia.
Si el tiempo es oro no lo desperdiciemos haciendo muchas cosas para comprar el amor de nuestra familia, el cual obtendremos gratis si dedicamos más tiempo a disfrutar de los hijos, la familia, y los amigos y ocupar el primer lugar en su corazón. Ahí radica gran parte de la verdadera riqueza.
– Si te gustó el artículo, deja una marca social usando los botones de abajo y compártelo con el mundo y con la gente a la que quieres. El universo te lo agradecerá, ¡No lo dudes! –
La Ley de Atracción
8 Mayo 2007 par Prophet
Clasificado como Coaching, Herramientas, Ley de Atracción, Naturaleza y Ciencia, Sabiduría Eterna
Todos los pensamientos que generamos emplean energía pura, tomada del cosmos. Al penetrar a nuestra mente, nosotros transformamos esa energía haciendo uso de nuestro libre albedrío en energía usada en forma positiva o negativa.
Así como hemos construido nuestros cielos y nuestros infiernos, esta ley nos demuestra que:
- No hay víctima inocente. O como diría Ganesha: “Todos tenemos lo que merecemos.”
Pero debido a la ley de atracción, que también se le puede llamar de afinidad o de multiplicación, igual atrae a igual. Y es por eso que la energía de nuestros pensamientos o actos se convierten en antenas y van a atraer exactamente lo que pensamos o lo que decimos, pero multiplicado.
En su curso rotativo antes de regresar a nosotros, nuestro pensamiento va a conectarse con otros pensamientos de la misma especie, y así cada átomo de esa energía se me regresa multiplicado.
Todo esto es lo que pasa con nuestras antenas.
- Lo que temes, eso es lo que atraes: Temo que me roben… ¡Y te roban! Temo enfermarme en el viaje… ¡Y té enfermas!
- Lo que no quieras ver, en tu casa lo has de tener: No soporto a ese hombre… y ese es con el que tu hija se casa. No quiero gente irresponsable… ¡y eres quien sostiene a toda la familia!
- Lo que no puedas aceptar eso te da la vida: No tolero a los homosexuales… ¡Y tu hijo lo es!
- Lo que más te disgusta es lo que tiene a tu alrededor: Me choca la gente chismosa… ¡Y tu oficina es un nido de víboras!
- Lo que menos admites, es tu realidad: Me mata que me mientan… ¡Y el marido la engaña!
- Lo que estas de continuo negando, eso es lo que vives: Odio la pobreza… Vive como millonario, pero esta hundido en deudas.
- Lo que te causa gran enojo, eso es lo que sientes: No aguanto que me falten al respeto… ¡Y todo el mundo te ofende!
- Lo que nunca creías que pasaría… Lo vives: Si me deja mi marido… ¡Me muero!, y el marido la abandono hace 15 años. Si se me muriera un hijo, no sé lo que me pasaría… ¡Casi se volvió loca del dolor!
El poder de la mente es arma de dos filos, puede hacernos felices o puede destruirnos, ¡Tu eliges!
Esta ley de afinidad se aplica también a la regla:
- Dime con quien andas y té diré quien eres.
- Eres libre pensador… andas entre los liberales.
- Eres triunfador….. Circulas entre los intrépidos y millonarios.
- Eres fracasado… te mezclas con los pobres y acomplejados.
- Eres masoquista… ves películas que te hagan sufrir.
- Eres víctima… te enganchas con los problemas de todos y tratas de resolverlos, o trabajas sin que nadie te lo agradezca.
- Estás descontento con lo que eres, participas en protestas ajenas.
Y ahora que ya sabemos como hemos creado nuestros cielos o nuestros infiernos, imaginen ustedes lo que pasa sabiendo que igual atrae igual:
- Odio a los gorrones… Siempre le toca pagar las cuentas.
- Me persiguen los casados… Siempre sé vera en problemas.
- No la trago ni en pintura… siempre se topa con ella.
- Detesto a los hipócritas… Esta rodeada de aduladores.
Y veamos como esta ley justiciera ayuda a la envidia:
- Que suerte tiene ese hombre con las mujeres.
- Yo no sé que le ven los hombres a esa muchacha.
- Ese siempre tiene muy buena suerte.
- ¿Por qué ella tiene más que yo?
- ¿Por qué a mi no me va como a él?
- Mírala, se cree la gran cosa.
- Ella siempre tiene dinero.
- No se como le hace, pero siempre le va bien.
Con la envidia apoyamos la creencia y estamos con eso dándole mas energía a la realidad de la persona envidiada.
La ley de atracción, llamada también de multiplicación, tiene un factor de redención maravilloso: la caridad, el diezmo, la ayuda desinteresada que damos a otros se nos regresa también, ¡pero multiplicada!
Cuando aprendas a dar, igual que amar, las bendiciones de tu vida se multiplicaran con creces.
Aprende la ley de abundancia a través del gozo de dar y de saber compartir lo que tienes.
Los países más civilizados, los que mas ayuda económica dan a los demás, son los que mas tienen, son los que gozan de la abundancia.
Toda sociedad debe estar educada para compartir. Solo así se evitan los dramas entre excesiva riqueza y flagelante pobreza.
Si todos aprendemos a dar, enseñamos a la humanidad a multiplicar para mas recibir.
Dar es recibir y esa es la ley. En la medida en que tu des, en esa medida y mas recibirás.
No es este un principio moral sino más psicoterapéutico pues te lleva a la paz interior.
– Si te gustó el artículo, deja una marca social usando los botones de abajo y compártelo con el mundo y con la gente a la que quieres. El universo te lo agradecerá, ¡No lo dudes! –











