1. De las chimeneas a los cables
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Estamos siendo testigos de transformaciones tecnológicas que en los últimos años han ido cambiando la arquitectura, funcionamiento y filosofía de la web. Estas transformaciones no sólo tienen repercusiones en cuanto al funcionamiento digital de la red de redes, sino que están abriendo nuevos espacios de participación y especialmente de intercambio de información y conocimiento.
Bajo este panorama, resulta interesante analizar los usos, implicancias y beneficios que pueden obtenerse de estos nuevos desarrollos digitales en la sociedad contemporánea en pro de una “colectivización del conocimiento”.
Desde los trabajos de Bell ó Nora y Minc en la década de los ‘70, se hacía evidente el cambio de paradigma que estaba por venir. La gestión del conocimiento adquiría un lugar protagónico en las sociedades más desarrolladas del globo, consolidándose una forma de riqueza y progreso que se ganaría un espacio junto a las revoluciones agrícola e industrial.
Desde estos años hasta la fecha, “la informatización” de la sociedad, fundada en la masificación de las nuevas tecnologías de información difusoras del conocimiento, se convertiría en un pilar esencial del paradigma imperante de desarrollo. Este discurso alcanzaría dimensiones planetarias tras la caída del muro de Berlín.
La visión tecnologizante, especialmente impulsada por los países del primer mundo (tecno-desarrollistas), haría que se expandiera a los cuatro puntos cardinales la carrera por poseer más y mejores tecnologías de información y comunicación (TIC).
En el contexto de un mundo cada vez más informatizado, científicos y militares desarrollarían una nueva herramienta tecnológica que revolucionaría de manera notable el porvenir económico, científico, militar, pedagógico y social (entre muchos otros) de al menos mil millones de seres humanos. Esta herramienta, impulsada de manera secreta por el Gobierno de Estados Unidos, en aquel tiempo tendría por nombre ARPANET7 (Advanced Research Projects Agency Network).
Casi 20 años después, Berners-Lee8 crearía el HyperText Markup Lenguage (HTML) que permitiría a cualquier individuo (que contara con una computadora, un módem y una línea telefónica) navegar en un mundo virtual de información e interactividad que abriría infinitas oportunidades para acceder a nuevos saberes.
La segunda mitad de la década de los 90 sería la época del boom. Internet se converiría en la llave del mundo, tótem de la globalización y un modelo de negocio que haría a las compañías invertir a tal nivel, que expertos en comercio y finanzas de los cinco continentes comenzarían a hablar de una “nueva economía” (e-economy o economía electrónica).
Pero las promesas excedían con creces al campo económico. En el gobierno de Clinton, Gore hablaba de la “superautopista de la información” que democratizaría el acceso al saber. Castells mencionaba que casos como el del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en México, que usaba la web como bastión de lucha, sería un referente de organización para la sociedad civil articulada a través de Internet. En Cataluña, se fundaba un partido político virtual que funcionaría únicamente a través del ciberespacio.
Sin embargo, dos factores de importancia estaban siendo omitidos y de ahí que muchas promesas no llegaran a materializarse: el uso de estas tecnologías por parte de la ciudadanía en general, debía enfrentar enormes complejidades tecnológicas y, por otra parte, la web hasta entonces estaba pensaba esencialmente con un modelo de negocio para las grandes corporaciones. Entonces, se dibujaban dos nuevos escenarios:
1.1. Complejidad tecnológica: un discurso tecnologizante orientado a promover la adquisición de estas herramientas interactivas, sin importar qué tan fácil o compleja resultara su utilización. Los programas de incentivo tecnológico de cada gobierno estarían orientados a promover la conectividad (conexión física) y, en el mejor de los casos, a conseguir una “alfabetización tecnológica” (adopción primaria), es decir, aprender las funciones básicas de cómo interactuar con y a través de las TIC.
1.2. Masificación de la web: un desarrollo explosivo (y millonario) del mundo empresarial en la web. Todas las empresas anhelaban tener una página electrónica, sin importar cuán útil resultara ésta para los cibernautas. Su expansión fue enorme, pero no sinónimo de una mejor interacción.
Tanto los complejos diseños de interfaces de las páginas web, como la titánica entrada del sector empresarial a Internet, produjeron como consecuencia que la enorme oferta superara infinitamente las demandas de los cibernautas. El resultado es conocido: un altísimo porcentaje de las compañías que habían puesto todas sus esperanzas (y recursos) en Internet padecieron ante la llamada crisis punto com y quebraron. La llegada del nuevo milenio no parecía nada próspera, por el contrario, la web había perdido una notable credibilidad para el sector comercial. Sin embargo, la historia no concluía aquí.
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